DÁMASO JIMÉNEZ: 8D, UN DESASTRE QUE LEER

DÁMASO JIMÉNEZ: 8D, UN DESASTRE QUE LEER

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Abstencionistas

Las repetidas y nerviosas equivocaciones mostradas por Tibisay Lucena al comienzo de la lectura de los resultados electorales del 8D, se difuminaron muy pronto en el comentario obligado de la teleaudiencia, que no pierde oportunidad para la chanza y no perdona imprecisiones en una alta burócrata del poder con la responsabilidad de dar el nuevo diagnóstico de país “entrañas adentro”, a horas del nuevo reconteo.

La tendencia era irreversible en 77 % de las 257 alcaldías totalizadas, de un universo de 315, de los cuales 196 (58 %) eran del PSUV y alianzas, 53 (15.82%) ganadas por candidatos de la MUD y 8 alcaldías (2.38) logradas por organizaciones políticas opositoras pero fuera de la MUD, quedando fuera del análisis inicial 58 alcaldías sin contabilizar por razones desconocidas.

La lectura inmediata de Maduro fue reconocerse como la primera fuerza del país al igual que sus seguidores de tarima. No cabe duda que Maduro pudo voltear a su favor  la debacle económica que sufren los venezolanos, la inseguridad, la escasez, los apagones diarios, la inexistencia de alumbrado público, la ineptitud y arrogancia del gobierno para negar su responsabilidad en cada uno de estos colapsos, y anuló la carga plebiscitaria de los comicios intentada por Capriles y Aveledo, pero no fue suficiente para interpretar el sentimiento nacional de rechazo al sistema que dejan entrever los nuevos números masticados con hielo por la rectora Lucena, ya que bajaron considerablemente el número de alcaldías bajo su control y aportó una nueva correlación de fuerzas que no ha sido interpretada aún en su justa dimensión.

Según las cifras de Lucena el PSUV y sus aliados lograron 5.111.336, mientras los votos MUD y sus aliados más otras organizaciones no PSUV sumaron 5.268.828 electores de un universo de 10.380.164 votos emitidos, quedando una diferencia histórica considerable en una abstención que independientemente de la crítica hecha por diferentes sectores activos dada su apatía, autoanulación o falta de interés en la política venezolana, supera y surge como una fuerte mayoría amorfa, casi sin sentido, pero con importancia capital al contar 8.686.267 de la diferencia de 19.066.000 inscritos en el RE, que hicieron caso omiso a la cita electoral, al legado de Chávez, al plebiscito contra Maduro, al colapso del país, a la implementación de un nuevo sistema castrocomunista, al futuro de Venezuela, a la realidad venezolana que posiblemente no sea vista de la misma forma por la nueva mayoría.

No hay ambiente de triunfo ni en el oficialismo ni en la oposición, a pesar que la dupla Maduro-Cabello intente buscar una razón más política que real a las estadísticas anunciadas por Lucena para vestir de coronación tan pírricos resultados.

Hay una necesidad de ejecutar políticas que no se desgasten en la simple mofa al adversario, o en un ventajismo descarado como la manipulación de los votos asistidos, o al grosero exceso de recursos del Estado vía Pdvsa para las candidaturas chavistas, o el uso indiscriminado de propaganda política en pleno día de las elecciones a favor del proyecto oficialista, en el día del legado del supremo.

No cabe duda que luego de concluido el evento electoral del pasado domingo, tenemos como una inquietud extraña por este nuevo país sin respuestas, un desgaste generalizado tanto de la propuesta del chavismo como de la oposición que debe ser revisada urgentemente, luego de este desastre anunciado desde la ausencia en las mesas de votación, en el que la indolencia y falta de voluntad sustituyó la moral y luces como primeras necesidades ciudadanas.

¿Quién es el líder de esa mayoría que no salió a votar este domingo?

@damasojimenez

 

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