Dámaso Jiménez: El país de los corruptos

Dámaso Jiménez: El país de los corruptos

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Venezuela es el país más corrupto de América Latina según constatan estudios arrojados por una gran cantidad de ONG que investigan la forma cómo este tipo de fenómenos sociales basados en la complicidad del Estado, han destruido íntegramente una nación desde la propia médula de la sociedad.

Llama la atención que en el último estudio obtenido por el barómetro global de Transparencia Internacional, sobre el cáncer que carcome los tejidos del país, 65% de los venezolanos encuestados consideran que la corrupción se apoderó de la institucionalidad del país y de todos los niveles de gobierno.

Es como decir que todo Gobierno tiene sus pirañas que engordan con el tiempo y en la medida de estos últimos 15 años han terminado convertidas en la base y las columnas de la propia institución del Estado. ¿Quién contra ellos? ¿Con qué instrumentos te lanzas a la calle a una lucha civil contra estos verdaderos tumores malignos sin salir manchado?

Maduro debe saber que el 57% de los venezolanos consultados considera que las medidas implementadas por el gobierno contra la corrupción son ineficientes, son pura paja, un conteiner lleno de mentiras mal olientes esperando el olvido, una pésima obra de títeres donde se imposta con simulada voz de niño toda una falsa historia sin costuras, una torpe pero peligrosa bomba de aficionado al terrorismo a punto de estallarnos en la cara.

La lapidaria frase: “quedó en evidencia que la corrupción es defendida por los corruptos” del presidente de la AN, Diosdado Cabello, para despojar al diputado opositor Richard Mardo de su inmunidad parlamentaria por presunto blanqueo de capitales y defraudación tributaria, quedará marcada para siempre con tinta indeleble en el salón de la fama del cinismo planetario y en los anales de la historia del descaro humano.

Así se disfrutan las cosas desde los asientos del poder en este país convertido en coliseo del gran circo romano. La lucha contra la corrupción no es otra cosa que una escalada de persecución política, primero contra quienes lideran las posibilidades de un triunfo apocalíptico desde la oposición en el terreno del 8-D y segundo, contra todo aquel que piense distinto incluso desde el propio chavismo, y que intente envalentonarse democráticamente.

La corrupción es el tema de la campaña. El máximo líder opositor  y jefe de los candidatos de la unidad, Henrique Capriles, no vaciló en desmontar el discurso traído por los cabellos antes de anunciar la marcha del pasado sábado. “Quieren poner a Mardo en un paredón de fusilamiento. Si aquí hubiese justicia Diosdado estaría preso, porque es el más corrupto de la historia del país”.

Hasta ahora Richard Mardo, Leopoldo López, Pablo Pérez y 2 gobernadores de la oposición son los señalados para pasar por ese paredón, en lo que ha sido anunciado por el propio Maduro como una guerra sin cuartel contra la corrupción de cualquier color político, solo que desde el lado del madurismo, que encarna solo parte del chavismo sin Chávez, la guerra de la corrupción en lo interno sólo ha destronado a peces minúsculos, fichas de los verdaderos despilfarradores del erario público nacional que actúan como una gran mafia que controla el latido económico y el ingreso en dólares que produce el petróleo venezolano. ¿Quién más tiene control sobre esto?

¿Cuándo sabremos los resultados de las investigaciones de la Contraloría del Consejo Legislativo de Carabobo sobre los hallazgos encontrados el 18 de junio de 2010, cerca de 133 mil 822,4 toneladas de alimentos podridos y vencidos propiedad de Pdval?

¿Cómo explicar el desangre de Ferrominera, Indepabis, Seniat, Fonden, Saime, las Misiones, Pdvsa? ¿Cuándo sabremos de los 84 millones de dólares que desfalcaron al Fondo Chino Venezolano, sacados del país en dos tandas en diciembre pasado, justo cuando el presidente Chávez viajaba a Cuba en estado agonizante? ¿Qué pasó con el financiamiento de empresas e industrias a Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, así como proyectos para la instalación de grandes plantas eléctricas, construcción de casas, estadios, centros deportivos, patrullas y equipos para combatir el hampa en otros países por el orden de 1.510.396.350,67 millones de dólares (Bs.3.556.126.310,00) a través del Bandes, lo que corresponde casi al 25% de las reservas internacionales operativas, mientras de forma paciente y educada, pero en estado de shock, vemos cómo nos atracan en colectivo, sin hacer nada en medio de la chatarra regada que va quedando de país.

A veces tanto conformismo también es corrupción.

www.biendateao.com

www.losreportesdelacobranegra.com

@damasojimenez

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