Dámaso Jiménez El vértigo económico venezolano

Dámaso Jiménez El vértigo económico venezolano

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La primera vez hasta encendieron las marquesinas como si se tratara de un show de comedia bufa.

Entonces se pretendía una reconversión para cambiar toda la galaxia monetaria con impresiones de lujo realizadas por costosas empresas en el exterior, cintillos de seguridad hechos con papel de plata, marcas de agua solo detectadas por la luz negra, olvidados rostros de personajes marginados en la epopeya independentista convertidos en socialistes révolutionnaires, una costosísima campaña de marketing, expertos foráneos traídos por Ignacio Ramonet desde Le Monde Diplomatic, para dar explicaciones al común desentendido criollo sobre la nueva épica del bolívar fuerte y un ministro de finanzas trujillano que juró a viva voz que quitar tres ceros a nuestra moneda solo traería un efecto psicológico para nuestra economía.

Nadie creería que después de 5 años de crecimiento sostenido (2003-2008), inmensas cantidades de dólares ingresando sin control directamente de Pdvsa a Miraflores sin pasar por el BCV, ni Contraloría, ni AN y con un cartel de crudo entre 90 y 100 dólares por barril, la Venezuela posterior a la primera reconversión terminaría quebrada, en default, endeudada vergonzosamente con el comercio internacional.

Con buques de crudo embargados en aguas internacionales, transnacionales históricas y líneas aéreas cerrando sus instalaciones luego de años de importantes operaciones en el país. Con el efectivo convertido en mercancía a merced de los carteles del contrabando, narcotráfico y lavado. Sin servicios públicos, ni alimentos, sin medicinas, con gente muriendo en hospitales abandonados por falta de atención, debiendo hasta la médula a los países del “eje del mal” que lideran Rusia, China, Irán, Cuba y Corea del norte, dueños absolutos de la riqueza minera y petrolera a futuro, con 80 % de la población en pobreza trabajando por el salario más ínfimo del planeta, una hiperinflación descontrolada y volátil que cambia sus precios exorbitantes de la mañana para la tarde y un éxodo sin precedentes hasta de venezolanos, que una vez creyeron en un proyecto social y que ahora huyen del hambre y la miseria a pie.

Lo que vimos el jueves fue a Maduro sacando de su chistera un viejo truco de magia ya usado por Chávez para desaparecer otros 3 ceros a un bolívar devastado, desahuciado y secuestrado por los carteles de la mentira y la especulación.

Cosa curiosa: El bolívar no vale nada, pero a su vez el efectivo impreso por la maquinita del BCV se convierte en dinero costoso en el mercado negro por su inducida escasez. Es una falta de lectura porque ante cada nueva devaluación el pueblo se ve obligado a quitar infinidad de ceros a las erradas políticas económicas del modelo. Pero también una burla hasta la saciedad para  cualquier venezolano obligado a sufrir los embates de tamaña política criminal. Más que magia, es delito.

El billete macabro

En 2008 la inflación era del 31,9%, 10 años después pasó a 2,616%. Maduro no ha podido con el billete de a 100 bolívares que mandó a desaparecer en diciembre del 2016. Ahora amenaza con destruir ó quemar la existencia para sacarlos de circulación, lo que significa una perdida cuantiosa para un país que no tiene ni con qué comer o movilizarse.

Aunque el remplazo fue anunciado para el mes de junio todo indica que el verdadero propósito de la nueva reconversión es el engaño, porque no es una medida que sirva para detener una hiperinflación en estado avanzado. Es como dar una pastilla anticonceptiva a una mujer con 8 meses de gestación para prevenir el embarazo.

El nuevo show, seguramente más barato que el anterior pero más costoso, solo servirá para alargar el martirio de vivir en anarquía. Conviviremos con diferentes conos monetarios de distintas designaciones en la calle, en la frontera y en el mercado negro.

Bolívar Soberano

No hay mayor cinismo que llamar “Bolívar Soberano” a una moneda despojada de toda soberanía. Nadie imaginó que sería la revolución bolivariana la que terminaría destruyendo la moneda designada con el nombre del Libertador de Venezuela.

No solamente fue destruido su poder adquisitivo en un proceso iniciado desde el grito de las expropiaciones y del control de cambio y de precios, sino que fue humillado como símbolo patrio ante el resto de los sistemas monetarios.

El billete de mayor denominación finaliza sus días con menor valor que el papel que lo contiene, o cualquier otra servilleta tirada en el piso. El bolívar pasó de instrumento estable de una economía sana y productiva para millones de venezolanos, a mercancía de contrabando y lavado para todo tipo de grupos irregulares en la frontera.

¿Con qué moral defiende el gobierno nuestra devaluada moneda luego de permitir que todos los productos fueran dolarizados hasta empobrecer al 80% de la población?

¿De cuál sentido patrio y valores del signo monetario se refiere el gobierno en el anuncio de la segunda reconversión de la revolución, cuando los maestros, médicos y profesionales de toda índole no pueden comprar ni un cartón de huevos con su salario mensual?

¿De qué bloqueo económico de los EEUU hablamos, cuando previamente fue destruida la productividad de nuestros campos y no conforme con ello, también nuestra principal industria petrolera, en beneficio de un grupúsculo de militares y enchufados que se enriquecieron a costa de la importación de alimentos de baja calidad y la implementación de su negocio de hambre desde las cajas CLAP?

Por supuesto que no se puede engañar a tanta gente por tanto tiempo, pero el gobierno insistirá en su acostumbrado discurso cargado de ironías sobre una supuesta guerra económica que seguirán endosando a una oposición que hasta ahora luce incapaz de organizarse o de ponerse de acuerdo para designar un líder entre ellos.

La reconversión también habría surgido para combatir el bloqueo económico y financiero de los EEUU, pero la administración norteamericana solo ha endurecido su posición al no permitir la creación de un instrumento especulativo y paralelo como el petro, un instrumento monetario exclusivo para ricos.

Su adquisición solo es posible en divisas. Es imposible comprar un petro con un salario de 4 dólares al mes. La batalla diaria del pueblo es sobrevivir buscando alimentos y medicinas, no defender un instrumento de preservación de la riqueza y el poder de la nueva derecha conservadora al mando de un país ingobernable.

De forma paralela el bolívar seguirá cumpliendo su propósito de condenar al país a una esclavitud a la medida de las circunstancias, cosa que sucederá hasta que trabajar o cumplir órdenes en los cuarteles ya no tenga ningún sentido.

@damasojimenez

 

 

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