DÁMASO JIMÉNEZ: YO FASCISTA, TU FASCISTA, EL FASCISMO

DÁMASO JIMÉNEZ: YO FASCISTA, TU FASCISTA, EL FASCISMO

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Estamos entre 2 mitades de país casi idénticas que aparentemente ni se reconocen, ni se entienden, ni se soportan.

¿Se podrá pasar esta engorrosa página en algún momento con el reconteo aceptado a regañadientes por el CNE para buscar bajar el volumen al clima de conflictividad enquistado en el país? No creo, pero esperemos estar equivocados.

Lo cierto es que a 10 días de haberse celebrado los comicios presidenciales, la paz y la tranquilidad comienzan a escasear como cualquier producto de la dieta diaria en Venezuela, igual la felicidad y el progreso han terminado por convertirse en artículos de lujo inaccesible y lucen como ideas agotadas en las aulas de clase, las oficinas, las calles, los hogares, y hasta en las redes sociales, ahora lugares de confrontación y de uso y abuso del dedo acusatorio contra todo aquello que parezca enemigo de la patria, rara y extraña interpretación que cada quién tiene y que convierte automáticamente a una ama de casa con cacerola y delantal, en terrorista consumada, capaz de colocar bombas en ambulatorios y quemar CDI, en el que supuestamente sólo acude la clase pobre que vota agradecida y de forma automática por el gobierno.

Aquí nadie más se enferma.

Estamos hablando de gente con escrúpulos acostumbrados a estudiar gruesas guías para los exámenes de la universidad ante la luz de las velas y señoras que cocinan a oscuras, con entrenamiento en el Mossad y recursos de la CIA y el Club Bildebergh, con el propósito de darle un contundente golpe de Estado a Nicolás “Mano e´ piedra” Maduro, mientras un malandraje asalariado y en moto dispara cristianamente y sin querer queriendo contra estos peligrosos grupos desarmados que no tienen otra cosa que hacer que andar arrechos por el abuso del poder y la desconfianza de los números anunciados por Tibisay, y se exponen a la oscuridad de las calles y los peligros de la inseguridad para dar un mensaje al mundo, simplemente porque así son los fascistas desgraciados y ex escuálidos que no aceptan de buena fe los designios de los ricos y poderosos herederos de la revolución.  

 

Así el presidente proclamado de Venezuela, Nicolás Maduro, ha acusado ferozmente al principal candidato y ahora líder indiscutible de la nueva oposición ciudadana, Henrique Capriles Radonski, de dirigir un “golpe de Estado” en Venezuela, al no reconocer la voluntad de una mayoría que ostenta una diferencia cercana a los 250 mil votantes de un universo de casi 19 millones de electores. Chistar aparece ahora como un nuevo delito de lesa traición a Venezuela, cuando lo que se quiere es avanzar en el ámbito de la legalidad del nuevo gobierno en caso que tenga los votos.

Poner preso a su principal contendiente se encuentra entre las primeras 10 medidas tomadas por el nuevo jefe de Estado, que ha anunciado que será un presidente que gobernará con mano dura contra todo aquel que piensa distinto, pero al mismo tiempo y de forma paralela será un estratega de la paz para quienes lo adoren y lo amen como jefe de estado único e indiscutible, así como hijo del soberano al servicio de la interpretación de la patria que más convenga.

 

Maduro ha denunciado que el “fascista” Capriles pretende “matar a la revolución” y entregar la “patria venezolana al imperio estadounidense” y es acusado de incitar al odio por reclamar el recuento de votos y ser responsable de los cacerolazos de los últimos días que presionaron para que un órgano de Estado como el CNE revisara su postura, buscando un clima de legitimidad y credibilidad en las instituciones.

Una decisión certera en medio de un menú de represión y persecución anunciado por la presidenta del TSJ y la fiscal del Ministerio Público, que negaron en todo momento la voz de buena parte del pueblo mientras anunciaban investigaciones por los delitos de desobediencia de las leyes, rebelión civil y asociación para delinquir. Incluso la fiscal general, Luisa Ortega, mostró en estos días preocupación por los 7 muertos que se produjeron en el país a posteriori de los comicios, los que endoso instantáneamente al reclamante, pero no tomó igual partido por los 5 venezolanos que perdieron la vida en un cierre de campaña, ni las 15 muertes violentas que se producen cada día de este año, ni las 21 mil del año pasado.

 

Es bueno recalcar que el fascismo no lo ejerce una opción o alternativa política o ciudadana, sino un Estado todopoderoso que por lo general dice encarnar el espíritu del pueblo y que considera que la población no debe buscar nada fuera de esa granja o espacio institucional, muchas veces controlado a través de un partido único. Es un Estado fascista el que se atreve a ejercer su autoridad a través de la violencia, la represión y la propaganda.

El politólogo Lawrence Britt escribió luego de sus estudios a regímenes fascistas un artículo en las que subrayó como común denominador el uso de un nacionalismo poderoso y permanente, un disgusto por el reconocimiento de los derechos humanos, la eliminación de un peligro percibido como común en forma de enemigo, desprecio por la crítica, supremacía de lo militar, sexismo rampante, control de los medios, uso del miedo como arma motivacional, amiguismo y corrupción y uso de elecciones fraudulentas.

Es allí donde no podemos vernos reflejados como país.

@damasojimenez

Publicado 20th May por El blog de Dámaso Jiménez

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