@damasojimenez: La última escena

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Un actor sale de escena sudando y corre al piso a tomar agua.

Le toca entrar en las próximas dos escenas. La primera que está xcorriendo y la segunda que es una declaración de amor y deseo, y es un poco más larga.

Detrás estan el resto de los actores, esperando y fumando en silencio. El gordo, que está representando al sanguinario capitán, abre sus grandes ojos verdes como un sapo viejo, dándole permiso al sudado actor para que suba y tome agua.  El le tomará el tiempo y le avisará pertinentemente cuando le vuelva a tocar entrar al ruedo.

Arriba todo está oscuro y un halo de luz hace brillar de lejos la única ventana perdida que va a dar a una noche que no tiene que ver nada con la función.

 

Son dos, tres sorbos de agua. El agua casi no sale pero está fría, y sin querer mira hacia arribaencontrándose con su propio  rostro encendido por el haz de la luz de la ventana. El rostro de un actor golpea fuertemente al actor, quien se ve desfallecer, cayéndose al suelo completamente, inmóvil ante toda aquella oscuridad.

Serían cinco o seis sorbos cuando el actor toma conciencia del cuerpo que salió de él mismo, yaciendo ahora en el piso y arropado incógnitamente por la oscuridad. Sabía que estaba imaginando las cosas y poco a poco comenzó a moverse de allí puesto que estaba sólo. Salió sin darle la espalda a la ventanilla, a lo profundo del pasillo de los camerinos.

Oyó el silbido del gordo y salió corriendo sin tocar más que el último y el primer escalón de bajada. El gordo lo vió bajando asombrado, y el actor inmediatamente se incorporó a la segunda escena.

 

Nadie sabía quién lo había asesinado, a excepción de él, (los demás actores también sabían, pero vivirán la escena como quienes no se habían siquiera percatado). Estaba loco porque todo terminará, era simplemente una mala función.

 

En tres escenas más lo descubrirían y el saldría corriendo hasta perderse en la oscuridad del teatro,  de la claridad de su máscara y de la certeza de nque estaba terminándose la última escena.

Todo termino en esos típicos aplausos que dejan escuchar los zumbidos de los zancudos. Entre el público permanecía su rostro aplaudiendo y despidiéndose alegremente. Satisfecho, sí satisfecho fuera un adverbio. De ahí salió disparado al filtro de agua.

Acababan de  descubrir el cadáver del gordo.

@damasojimenez

Dámaso Jiménez

Serie: Con premeditación y alevosía

BUEN DOMINGO. No 6, AÑO 1 Maracaibo, 1º de AGOSTO de 1993.

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