@damasojimenez: Llueve en el mercado

@damasojimenez: Llueve en el mercado

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Afuera llueve fuerte. Es un amanecer lluvioso. No veo nada desde el camión en el que me encuentro estacionado desde hace 2 horas, afuera sólo hay mucha agua que irrumpe con una violencia desgarradora contra todo lo que se mueva en ese mundo rancio, oscuro y lúgubre de afuera.

Es que la inseguridad es terrible de noche en el mercado Las Pulgas, bueno en toda la ciudad. Dentro del camión hay un calor de mierda con intenciones de matarlo a uno de asfixia y de locura. Me lo juro ahí mismo, prefiero deambular desempleado y morirme de hambre en adelante, antes que seguir trabajando de ayudante, llevando y trayendo verduras a este mercado de la puta madre.

(Truenos y centellas). Vergación!!, dice asustada y temblando en mi cerebro esa voz interior que recién despierta. Hago silencio, no pienso. A lo lejos se escucha música de tambores “sanbenitera”, propia de los santeros. Detrás de nosotros en fila van llegando camiones de plátanos, cebolla, pollos vivos, reses vivas.

Por momentos deja de tronar y la tormenta baja de intensidad, sólo pringa. Son las 4 de la mañana y los niños de la calle y algunos indigentes salen de sus guaridas y comienzan a andar entre la basura y los desechos a orillas del lago. Salgo para tomar una bocanada de humo y caminar un poco y es cuando me encuentro con la verga.

No diviso bien pero me llama la atención una calle encharcada, seguida de un personaje vestido de blanco que trata de saltarlos con mucho cuidado. Da un salto y luego otro inventándose el camino. No bien pisó el último charco se abalanzó contra uno de los chinos que trabajan desde muy temprano en el lugar. No hay policías ni gritos, el hombre golpea y golpea y cuando lo tiene en el piso simplemente lo amordaza y amarra con mucha decisión. Quiero salvarlo, grito un poco, hago seña a los pocos sujetos que caminan de forma fantasmal, pero nadie responde, sólo la lluvia se presta a la escena en el interior de uno de los pocos puestos del mercado que ya está abierto.

El ruido queda opacado por la angustia de las  reses inquietas del camión de atrás del nuestro que son llevadas a un gran matadero.

El hombre trajeado de blanco con zapatos blancos saca un cuchillo y amenaza a su víctima, apaga la luz del local y sale sin corromper con sangre y basura el blanco que lo hace desaparecer entre la lluvia.

Sólo unos pollos enjaulados saltan y cacarean a su paso por los camiones. Yo esperaré hasta que se haga de día para hacer mi entrega por última vez y saber un poco de lo que pudo haber pasado en ese lugar, así no me incumba.

Por el retrovisor sólo diviso un detalle del zapato blanco saltando un charco que de repente se tiñe de rojo. El zapato blanco junto a la bota del pantalón blanco termina chispeado de rojo en el éxtasis de la melodía de tambores y truenos.

El sujeto vestido de blanco con zapatos blancos desaparece entre la lluvia.

Dámaso Jiménez

Publicado 28th April 2013 por El blog de Dámaso Jiménez

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