Franco Sampieri: El sector privado es fundamental para reactivar la economía.

Franco Sampieri: El sector privado es fundamental para reactivar la economía.

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Franco Sampieri, constructor por legado y piloto por convicción.

Franco Sampieri tiene la misma edad de la empresa que preside. Samfor S.A. es una organización con 52 años de experiencia en la industria de la construcción civil, mecánica, eléctrica y de movimiento de tierras a gran escala, pero también se ocupa de las telecomunicaciones, el transporte y los servicios ambientales.

Es el segundo hijo de una familia que pasó intensas vicisitudes y lucho contra el hambre y la adversidad en la 2da guerra mundial, hasta llegar a una tierra nueva, llena de oportunidades para sembrar y construir un nuevo país y una familia.

Francesco Sampieri es un inmigrante italiano que desembarca a los 18 años por el puerto de La Guaira en 1954, huyendo de la hambruna y los estragos bélicos que golpearon a Europa en la primera mitad del siglo 20. Tres semanas después se moviliza por tierra con 50 bolívares en el bolsillo hasta Valera donde varios paisanos le ofrecen trabajo como albañil. Durante 10 años aprende el oficio hasta convertirse en maestro de obras y va escalando en el mundo de las grandes construcciones en una época con grandes oportunidades de trabajo.

Se asocia con un amigo portugués de apellido Fortunato para crear la empresa Samfor, la conclusión de Sampieri y Fortunato, que nace por la necesidad entonces que tiene la pujante industria petrolera en la costa oriental del lago.

Desde entonces Samfor no ha dejado de funcionar ningún día hasta hoy. Una empresa familiar con tres generaciones en su haber, presidida en una segunda etapa por Ricardo Sampieri, quien ahora funge como presidente de la cámara de la construcción, Ricardo, administrador de empresas y ahora Franco, quien lleva el control de una de las empresas más pujante de la región con obras icónicas para el desarrollo regional y que ya lleva dentro de su ADN organizativo tres generaciones en sus diferentes sedes: el padre inmigrante, 3 hijos, 4 nietos.

Samfor es actualmente una de las empresas líderes del país en el área de la construcción, el transporte y los servicios ambientales, reconocida ampliamente por su orientación a la excelencia en la ejecución de sus obras.

Sampieri señala que Samfor siempre ha buscado reinventarse, no solo abriendo divisiones y nuevas áreas sino también nuevos mercados, incluso en estos tiempos difíciles.

“En los años 80,90 y parte de los años que llevamos de este siglo, Samfor estuvo ligada casi en un 80% en obras para la industria petrolera, pero hoy día estamos investigando y buscando nuevos mercados, porque la industria petrolera del país ha mermado sus actividades. En poco tiempo Samfor ha logrado liderar en otras áreas como la minería, obteniendo gracias a la oportunidad otorgada por el gobierno, la concesión de ríos para la explotación de piedras ideales para la construcción, específicamente piedra caliza para el revestimiento. Pero nuestro fuerte es la construcción de camaroneras. Un mercado que se exporta al 100 % y que ayuda a establecer la economía gracias a la obtención de divisas”, refiere el líder de una de las más grandes empresas dedicadas a este nuevo rubro de exportación venezolano.

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Obra icónica

Nadie puede poner en duda la comprobada experiencia de Samfor para asumir estructuras de gran envergadura, con responsabilidad total del diseño, la construcción y puesta en marcha de Obras y Servicios de alta complejidad.

“Fuimos los fundadores del Metro de Maracaibo, prácticamente la primera contratista que gana una licitación en los años 96 y 97 para llevar a cabo la sede de los patios y talleres, la primera construcción civil del medio de transporte más moderno que tendría Maracaibo. Después participaron varias contratistas nacionales y extranjeras, pero la estructura civil de los primeros 3 kilómetros desde patios y talleres y la estación El Varillal hasta la estación CANTV, fue llevada a cabo por Samfor”, expresa orgulloso Sampieri haciendo alusión a una de las obras icónicas de la construcción en la región.

Pero también tuvieron participación en obras de exigencia estratégica como El Archipiélago Los Monjes, en momentos cuando se encontró en peligro la soberanía del Golfo de Venezuela. Un trabajo de importancia espectacular en la que estuvo involucrada la corbeta de bandera colombiana “Caldas” que violó espacio marítimo reclamando una soberanía que no les pertenecía.

Sampieri relata que para no perder la soberanía en ese entonces con respecto al vecino Colombia, licitan e inmediatamente inician trabajos con las empresas Lagoven, Edelca Minera y el gobierno representado por el Ministerio del Ambiente, para llevar a Los Monjes de archipiélago a isla y así aliviar el conflicto fronterizo con Colombia, quien reclamaba derecho sobre Los Monjes.

Se movilizaron 160 mil metros cúbicos de tierra y materiales de construcción para establecer un puente de unión. Fueron 100 trabajadores alejadas de sus hogares por un año, pernoctando y trabajando arduamente para preservar la isla. Al final este grupo de trabajadores de la construcción civil logró en un silencio estratégico preservar la soberanía del país por el lado del Golfo desde su hito número 1.

“Curiosamente recibimos la Orden del Trabajo en su primera clase y el Premio Internacional de la construcción en el gobierno del doctor Rafael Caldera, por haber realizado una de las obras más atípicas que hayamos realizado”, acota Sampieri.

Samfor se basa en sus valores empresariales para seguir adelante como un venezolano más y lograr así la reconstrucción del país, entre ellos la lealtad, la responsabilidad, el respeto a la dignidad humana, la excelencia, el sentido ético y la transparencia.

Creyendo en Venezuela

En los últimos meses se viene incentivando un bombardeo de mensajes que fomentan la huida de venezolanos del país, como quien escapa de una enfermedad incurable. Todo sujeto a una matriz de opinión de quienes consideran que vivimos el hundimiento catastrófico y casi total de nuestra economía. Una hecatombe.

Siendo así quisimos preguntarle su punto de vista al gerente de una de las empresas más importantes de la construcción en Venezuela por más de medio siglo.

  • ¿Por qué una empresa con tantas posibilidades como Samfor decide quedarse en Venezuela?
  • La culpa es de mi padre y de mi madre. –responde Franco- Ellos sembraron todo su amor, coraje y determinación en esta tierra de gracia que los recibió. Ellos vivieron de forma directa las consecuencias de la segunda guerra mundial: el hambre, la miseria, las muertes y los ataques, pero todo eso terminó siendo superado. Mi padre en sus reflexiones siempre nos decía que si se logró superar la segunda guerra, ¿qué no se puede superar? Lo que está sucediendo en Venezuela se puede enfrentar, es posible levantar de nuevo el país, reconstruirlo y hacerlo grande, y allí estará Samfor para colaborar con su granito de arena en todo momento.
  • ¿Cómo sobrevivir en un país que no produce? ¿De dónde sacar las divisas que requerimos para mover la economía en Venezuela?
  • Dicen que el 99% de lo que se consume en el país no se produce en Venezuela, pero el venezolano trabaja duro y por lo tanto produce. Con tal ímpetu Samfor seguirá apostando por Venezuela. Lejos de lo que la gente cree, yo te puedo decir que más allá del petróleo, un alto porcentaje de lo que se produce en el país se exporta. Lo único que no podemos exportar es la nieve del pico Bolívar. En este momento existe afuera un auge por la producción de camarones y la pesca de tilapias de Venezuela. Estamos exportando piedra de balastro que sirve como material para redes ferrocarrileras en las islas del Caribe y países latinoamericanos que necesitan este tipo de piedras y tantas otras que produce la minería venezolana.
  • ¿No cree que la actividad petrolera ha sufrido una fuerte merma en su actividad incidiendo en la economía venezolana?
  • Lamentablemente la gente que estaba produciendo excelente petróleo se fue. Sin ánimo de ofender, la gente que los sustituyó no está preparada para este negocio. Necesitamos más técnicos, cambiar la ideología del petróleo. Es un recurso que debe ser manejado por profesionales. El petróleo es peligroso, volátil, si no se sabe producir, no rinde. Seguimos con una idea absurda con la gasolina, aquí no pagamos la gasolina, simplemente le damos una propina al bombero por llenar el tanque.
  • ¿Cree que las autoridades no están leyendo como es debido las colas en las estaciones de gasolina?
  • Este colapso debería preocuparnos. Las colas son sinónimos de estancamiento y fracaso. Las colas impiden que se mueva la economía y paraliza toda productividad. Los médicos no pueden moverse a los hospitales, los profesionales no pueden llevar a cabo sus actividades, no permite distribuir los productos, se paraliza el comercio, se paraliza el país. La cola es el estancamiento nacional de lo que estamos sufriendo. El gobierno lo que tiene que atacar inmediatamente es la causa del colapso, que viene destruyendo los servicios básicos como electricidad y combustible. Hay que hacer una reestructuración de la política económica, como en cualquier familia, como en cualquier empresa. Hay que reestructurar el país.
  • ¿Cómo gerente empresarial que le dirías a la gente que decidió buscar oportunidades en otros países?
  • Que aprovechen las oportunidades. No solo entiendo porque se fueron, también aplaudo algunos de ellos. Aquí se pagan los peores salarios del mundo a gente que está realmente mejor preparada que en otros países. Creo que es hora de que el gobierno entienda que el sector privado es fundamental para reactivar la economía. Es su responsabilidad hacer un viraje para recuperar la economía del país y eso solo es posible trabajando mancomunadamente con el sector privado y con un plan en la mano. El Estado no da facilidades. Es necesario que cada líder o ministro de cada área le exija a su personal mayor consideración con aquellos que quieran invertir en el país. No es posible que todo sea una traba para el que quiera invertir en Venezuela. El Estado no está ayudando a reactivar la economía. El sector privado es fundamental y el Estado tiene que dar esas facilidades. Gobernadores, alcaldes, ministros, deben abrirse a las inversiones económicas para salvar a Venezuela.

 

 

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Necesitamos un astronauta

Franco Sampieri hizo caso al llamado de su padre cuando se encontraba estudiando fuera del país y decidió liderar la empresa familiar, sin embargo su verdadera vocación sigue siendo pilotear una aeronave sobre los cielos del mundo.

“Fui a estudiar aviación y cuando terminé recibí una llamada de mi padre para ocuparme de los asuntos de la empresa en Guasdalito, ante una convalecencia que sufrió al mismo tiempo mi hermano y él para el momento”.

Franco aún recuerda su primera aeronave antes de los 25 años.

“Mi primera “tarabita” fue una Cesna 150 que me costó 20 mil dólares. Volar sigue siendo una de mis más grandes pasiones. He sido condecorado, fui reservista de la Fuerza Aérea Venezolana. Los pilotos tienen una gran responsabilidad. Los médicos salvan vidas, pero siempre digo que los pilotos mantenemos con vida a los pasajeros que confían en nosotros en cada vuelo. La gente confía automáticamente en el piloto cuando está suspendido en el aire montado en una aeronave. Eres responsable, no puedes perder el control absoluto. Es una actividad en la que cualquier error se paga con la vida”, reflexiona Sampieri mientras observa concentradamente el modelo de lo que fue su primer avión a escala.

Comenzó aprendiendo en el Aeroclub Maracaibo y realizando especializaciones en los EEUU. Tiene en su haber 4 mil horas de vuelo. Actualmente utiliza la aviación como una gran herramienta de trabajo, certificado por organismos internacionales como piloto de Jet.

Actualmente preside de forma paralela la Asociación de Pilotos Aeronáuticos de Venezuela, APPA, que es el gremio que agrupa pilotos privados y comerciales en el país. El éxodo de la mayoría de los pilotos venezolanos es un duro golpe en el alma de APPA.

“Lo que está ocurriendo con la aviación comercial venezolana no tiene nombre. No es posible que un chofer de Uber en Estados Unidos o Panamá gane más que un piloto venezolano, responsable de cientos de vida en cada vuelo. Actualmente no hay empleo y muy pocas líneas aéreas. Un 10% de las aeronaves presentan fallas irregulares y solo tenemos habilitadas un 10% incapaces de sostener la demanda que existe. Lamentablemente la aviación se sustenta en un 95% con divisas, por lo tanto es uno de los sectores más afectados por la actual crisis”.

Sampieri sostiene que las fallas de ciertas áreas de la economía afectaron el flujo de caja destinado para pagar las aerolíneas, por lo que el gobierno prefirió desviar los recursos para darle prioridad a necesidades elementales como los alimentos y las medicinas.

 

Considera que es necesario reactivar la aviación comercial para reactivar de nuevo la economía.

“Podemos recuperar de nuevo este mercado, pero para eso hace falta una política de apertura no solamente económica, sino jurídica de la aviación, que viene impidiendo que empresas internacionales hagan presencia en Venezuela. Mientras menos aviones, más obstáculos tenemos para la importación de aeronaves, como los impuestos que exceden el 40% y 50%.  Debería haber un incentivo de exoneración de impuestos para importar aeronaves y recuperar la aviación comercial. El éxodo de las líneas aéreas de Venezuela es una de las peores tragedias ocurridas a la economía venezolana.

  • ¿Crees que Venezuela necesita un nuevo piloto para enderezar el vuelo?
  • Creo que Venezuela no necesita un piloto. Lo que necesita es un astronauta.

Dámaso Jiménez

Fotografía: BGCreativos

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