PDVSA se desvanece ante pérdida de operatividad

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La estatal venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha comenzado a sucumbir ante la potente crisis que vive el país y los rumores de quiebre económico, ante la pérdida de operatividad en terminales estratégicos del caribe.

A pesar de todas las estrategias geopolíticas inventadas por el presidente Chávez para mantener cierta hegemonía en el Caribe y Centroamérica, en donde prácticamente fue recibido con vitores y aplausos sus iniciativas en petrocaribe y caricom, las relaciones con sus socios comerciales comienzan a deteriorarse a tan solo 5 años de su muerte, por las pésimas políticas implementadas por el gobierno de Maduro.

La noticia reventó esta semana cuando PDVSA anunció el traslado de millones de barriles de crudo desde unas instalaciones de almacenamiento en Las Bahamas después del fin del contrato con la estadounidense Buckeye Partners.

Buckeye impidió varias veces que PDVSA retirara el petróleo almacenado en uno de los mayores terminales del Caribe, debido a los retrasos en los pagos mensuales desde 2016, según fuentes de información de Thomson Reuters Trade Flows.

Buckeye y PDVSA intentaron resolver retrasos en los pagos y otros problemas frecuentes que paralizaron algunos envíos, sin embargo la petrolera venezolana decidió llevar sus hidrocarburos hasta el terminal de Statia, operado por NuStar Energy, en la vecina isla de Eustaquio.

Las deterioradas finanzas de PDVSA comienzan a tensar las relaciones con sus socios comerciales que advirtieron con anticipación el desastre en el que incurrieron con su política de “regalar” petróleo a Cuba y a su vez a pequeños países del caribe a cambio de lealtades y apoyos en las votaciones de organismos como la OEA, con lo cual dieron un matiz democrático al autocrático proyecto hegemónico bolivariano que hoy intenta implementar una dictadura violenta con una industria petrolera a punto de quebrar.

Ya en el 2014 PDVSA había adelantado el uso de la terminal de San Eustaquio en el Caribe como centro para almacenar y mezclar sus crudos para la exportación. En ese tiempo anunció el desarrollo de un nuevo puerto en la península de Araya en el oriente venezolano, mientras seguían rentando en Aruba y San Eustaquio y usando las instalaciones en Curazao y Bonaire.

Según PDVSA existe un trayecto más corto hacia Asia desde San Eustaquio que desde las Bahamas, con lo que se ahorrarían tiempo y dinero con la negociación con NuStar.

Sin embargo para nadie es un secreto que PDVSA libra una dura batalla para mantener su flota de buques en el agua y sus operaciones funcionando, en un intento por maximizar los ingresos del principal producto de exportación en medio de una fuerte crisis de divisas en Venezuela.

El contrato con Buckeye, que contempla el almacenamiento de hasta 6 millones de barriles de crudo y fuel oil, debía expirar en diciembre de este año, pero PDVSA decidió terminarlo antes y conseguir unos 10 millones de dólares en sobrepagos.

PDVSA renovó un contrato con NuStar para asegurar su presencia en Statia por tres años más. La estatal ahora debe pagar unos 2,3 millones de dólares por mes para arrendar almacenes para 5 millones de barriles de crudo sin considerar cargos adicionales. El propósito es cargar buques de gran tamaño con destino a Asia. Ni Buckeye, ni NuStar, ni PDVSA se han querido pronunciar sobre el tema.

Producción petrolera de Venezuela cayó 81 mil barriles en los primeros cinco meses del 2017.

El informe de la OPEP indica que en mayo Venezuela tenía 96 taladros en funcionamiento. La producción petrolera descendió en el último mes a 2 millones 189 mil barriles diarios, lo que implica una baja continua por décimo mes consecutivo. En un año el volumen de extracción de crudo reflejó una disminución de 181.000 barriles por día y en cinco meses del 2017 el recorte alcanza 81.000 barriles diarios.

El último reporte de la OPEP también incluye la data que suministran fuentes secundarias como la Agencia Internacional de Energía y Petroleum Intelligence que señala un nivel de caída en la producción con un volumen inferior a 1 millón 963 mil barriles diarios.

La bomba de petróleo que le prepara Trump a Maduro

La Administración Trump está barajando suspender las importaciones de petróleo de Venezuela, lo que podría llevar al colapso económico de Venezuela en las próximas semanas, según informes provenientes de Washington.

Esta medida podría tener un serio impacto en el mercado energético mundial, opina Evgueni Bay, columnista del medio ruso Politcom.

La Casa Blanca estudia aplicar sanciones contra el sector energético de Venezuela. En caso de un bloqueo a Venezuela, EEUU podría utilizar sus reservas estratégicas con el fin de cubrir inicialmente la falta del petróleo venezolano en sus refinerías, cita el autor a El Nuevo Herald.

Por su parte, el presidente Trump ya ha declarado su disposición de vender la mitad de sus reservas estratégicas, las cuales alcanzan los 700 millones de barriles. Sin embargo, estas condiciones afectarían gravemente a la empresa venezolana PDVSA, según alertan especialistas.

“Se tendría que buscar urgentemente nuevos mercados, lo que debilitaría aún más el ya escaso presupuesto de un país afectado por los bajos precios del petróleo”, explica. Según Bay, tres refinerías de la empresa Citgo, subsidiaria de PDVSA, tendrían que comenzar a importar petróleo de otros países, lo que aumentaría los costos para el Gobierno de Maduro. Además del cese de exportaciones de petróleo, el bloqueo podría afectar la gasolina, el combustible diésel y otros productos derivados del petróleo que alcanzan los 85.000 barriles diarios. Los ingresos por la venta de estos productos se destinan principalmente para la importación de alimentos, ya que las políticas del gobierno socialista destruyó el aparato productivo nacional.

Dámaso Jiménez @damasojimenez

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