Dámaso Jiménez: ¿Qué matrioska tiene Putín en Venezuela? (II)

 Dámaso Jiménez: ¿Qué matrioska tiene Putín en Venezuela? (II)

176
0
COMPARTIR

 

En 19 años de chavismo son miles de millones de dólares en acuerdos para armas y cooperación petrolera y energética entre Rusia y Venezuela. Venezuela en el principal cliente latinoamericano de la industria militar rusa. El plan de Maduro es entregar soberanía petrolera por deuda.

 

Matrioska: Juguete de madera de origen ruso que consiste en una muñeca hueca, dividida por la cintura en dos partes que encajan, que tiene en su interior otra muñeca igual pero más pequeña y así sucesivamente, hasta llegar a la más pequeña que es maciza.

Por Dámaso Jiménez

Segunda parte: Kaláshnikov y Citgo 

En la reunión privada de Trump y Putin en Hamburgo en la plenaria del G-20 se consideró la posibilidad de que ambos mandatarios de alto poder mundial trataran el tema de la crisis de Venezuela en la agenda de temarios de conflictos como Siria y Corea del Norte, ante la fuerte injerencia que sostienen los rusos en los negocios entre Cuba y Venezuela.

La posibilidad de un default que le permita un gran margen de maniobrabilidad a la petrolera Rosneft en cuanto al futuro de Citgo, así como una gran cantidad de convenios, alianzas estratégicas, acuerdos de cooperación, proyectos conjuntos que van desde la apertura del centro para el ensamblaje de fusiles Kaláshnikov,  hasta la apertura de bancos, dan cuenta de la enorme influencia que mantiene Putin en el gobierno chavista de Maduro.

Venezuela es uno de los países con mayor perspectiva entre los socios comerciales de Rusia y ha representado “enormes oportunidades” para las empresas moscovitas sobre todo en las áreas petrolera y militar, donde capitaliza el mayor interés de los ex soviéticos en Venezuela.

Sin embargo nadie pone en duda que Rusia podría ser parte activa de una futura transición en el convulsionado país caribeño

Tocará a Rusia poner los puntos sobre las “ies” en algunos temas álgidos de la geopolítica actual para preservar sus intereses  -y quien quita que los de Cuba- en esta abrumada nación suramericana.

¿Qué tan fuertes son esas relaciones? ¿Desde cuándo datan estas alianzas? ¿Cómo se fortalecieron? ¿Qué tanta influencia ejerce Putin en el gobierno de Maduro?

El inicio de la influencia rusa

El primer contacto de valor histórico entre Rusia y Venezuela tuvo lugar en los años de 1786 y 1787, cuando el Precursor de la Independencia Latinoamericana, Francisco de Miranda, visitó Rusia, donde fue recibido en la corte de Ekaterina II y honrado con el grado de Coronel del Ejército Ruso.

El 22 de marzo de 1856, el Presidente de la República de Venezuela, José Tadeo Monagas, remitió carta al Emperador ruso Alejandro II, para establecer relaciones amistosas con el Imperio Ruso. En su respuesta del 5 de febrero de 1857, el Emperador reconoció a Venezuela los derechos y privilegios como país soberano e independiente; estableciéndose así las contactos bilaterales entre ambas naciones.

Entre 1920 y 1930 empezó una nueva etapa del desarrollo de las relaciones entre Rusia y los países de América Latina.

La Unión Soviética aspiraba a ser reconocida por la comunidad internacional. Al final de la segunda guerra mundial en 1945, Venezuela estableció sus relaciones diplomáticas con este país socialista.

Hasta 1970 las relaciones se mantenían básicamente como contactos no sistemáticos, pero en abril de ese año en el marco de las Naciones Unidas ambos países cruzaron comunicados anunciando el restablecimiento de las relaciones diplomáticas a nivel de embajadas. Sin embargo Venezuela estuvo alejada de la influencia soviética hasta la caída del muro, siendo una observadora más del proceso de la perestroika hasta convertirse en la poderosa Rusia.

La apertura chavista

Una vez que la revolución bolivariana llega al poder se restablecen como nunca antes los vínculos ruso-venezolanos. Chávez hizo su primera visita a este país en mayo de 2001. En ese periplo se firmaron varios convenios de cooperación bilateral, un programa de intercambio cultural, educativo, científico y deportivo y una declaración conjunta entre los Presidentes Vladímir Putin y Hugo Chávez, en donde manifestaron su disposición para reforzar la cooperación constructiva, para la profundización de la confianza política y el diálogo en la solución de los problemas internacionales y regionales; así como la coordinación de actividades en el marco de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, en interés del mantenimiento de la paz y la seguridad globales.

A finales de ese mismo año, durante la visita del Jefe de Gobierno de la Federación de Rusia, Mijail Kasiyanov, a Venezuela, se firmó el acta de creación de la Comisión Intergubernamental de Alto Nivel (CIAN), de acción permanente entre Rusia y Venezuela, la cual bajo la dirección de un Vicepresidente de Rusia y el Vicepresidente de Venezuela, coordinará las consultas y la elaboración de propuestas integrales sobre la cooperación en los ámbitos político, económico, comercial, científico, cultural, académico y ambiental de ambos países. La primera reunión de la CIAN se realizó en febrero de 2004, fecha desde la cual se viene sucediendo ininterrumpidamente este encuentro, alternando la sede entre Rusia y Venezuela. El fruto de estas reuniones ha sido tan positivo para nuestras relaciones bilaterales que a partir del 2009, se realizarán dos reuniones al año.

La República Bolivariana de Venezuela desempeña un papel especial en el desarrollo de las relaciones entre los países latinoamericanos y la Federación de Rusia. El gobierno del Presidente, Hugo Rafael Chávez Frías marcó un cambio de rumbo de la política exterior de Venezuela.

Venezuela no solo se convirtió en uno de los socios claves sino que se convirtió en “lobista” de los intereses en la región, estimulando las relaciones entre Rusia y los países de Latinoamérica, con especial énfasis en los ámbitos políticos y económicos, llevando esta cooperación a organismos de cooperación como el ALBA y el CARICOM.

Fueron los años donde coincidieron las visiones rusas y venezolanas en cuanto a la construcción de un mundo multipolar, la necesidad de reformar la ONU y su Consejo de Seguridad. Rusia ha mantenido su apoyo a los países latinoamericanos con el objetivo de lograr la suspensión del bloqueo económico contra Cuba.

Después del golpe del 2002-2003 cuando crece la co-gobernabilidad entre Cuba y Venezuela, crece igualmente la fortaleza económica y diplomática entre Venezuela y Rusia. En los años de mayor auge petrolero entre 2006 y 2010, se firmaron cerca de 21 acuerdos de cooperación en materia energética, tributos y de lucha contra el contrabando y otras formas de enriquecimiento ilícito, entre los que destacaron la alianza entre Pdvsa y Rosneft, relaciones bilaterales en el mercado de productos y servicios a propósito del ingreso de Rusia en la Organización Mundial del Comercio.

El mundo multipolar, la ONU y la cooperación militar

Putin y Chávez compartieron una visión estratégica del mundo multipolar, pero principalmente establecieron sendas alianzas para el fortalecimiento de las relaciones políticas, económicas y comerciales, que implicaron numerosos viajes de delegaciones de los distintos poderes entre ellos el legislativo, el judicial, Ministerio Público y la FANB.

En mayo de 2006 fue firmado el Programa de Cooperación Cultural e Intercambios, entre la Agencia Federal para Cultura y Cinematografía de la Federación de Rusia y el Ministerio de Cultura de Venezuela para el período entre los años 2006 y 2008.

Entre abril y mayo de 2007 se celebró con gran éxito la gira de la Orquesta Sinfónica de Venezuela en Moscú, San-Petersburgo, Izhevsk y Vótkinsk. A instancias del Presidente de Venezuela, en junio de 2007 se inauguró el Centro Cultural Latinoamericano “Simón Bolívar” en Moscú.

A finales del 2007 fue creado el Consejo de Empresarios “Rusia-Venezuela” dedicada a la preparación de proyectos de cooperación, principalmente en el desarrollo de la cooperación militar.

En noviembre y diciembre del 2008 se realizaron las primeras maniobras militares entre las naves de la Armada Rusa que arribaron al Mar caribe con las naves de la Armada Venezolana.

El Presidente Chávez, visitó dos veces la Federación de Rusia, y por primera vez un presidente ruso, en la persona del Sr. Dmitry Medvédev, visita a Venezuela entre otros países latinoamericanos.

En la presentación de la Memoria y Cuenta de la Asamblea Nacional 2011, Chávez hizo alusión al poderío militar alcanzado gracias a Rusia y a China. “Hemos duplicado en tan solo un año todo el poderío militar que había tenido la República”. La intención de esta cooperación era convertir la FANB en el cuerpo militar más sólido y unido de Latinoamérica.

Chávez enfatizó que su gobierno no volvería a sufrir ataques internos o externos. “No habrá militares en Venezuela que se presten para hacer lo que pasó aquí el 11 de abril de 2002. La FANB es vital para asegurar la paz de la nación”.

Para el momento la agencia rusa había confirmado el interés de Venezuela para adquirir un gran lote de aviones Su-30, la creación de un centro de mantenimiento de helicópteros de fabricación rusa, la creación de los centros de servicio postventa para equipos militares de Rusia se vendió como una importante ventaja competitiva en relación a los vecinos.

El despilfarro madurista

Luego de la muerte de Hugo Chávez y la asunción de su excanciller y exvicepresidente, Nicolás Maduro, las relaciones entre Rusia y Venezuela llegaron a nivel de despilfarro y negociaciones irregulares.

Entre el 2013 y 2015 Rusia vendió a Venezuela 10 buques petroleros por 700 millones de dólares. Los petroleros tipo Aframax fueron concebidos para el transporte de crudo con capacidad de carga de 100.000 toneladas.

Igualmente en la gestión de Maduro se potenció un vuelo comercial y de turismo intercontinental de Conviasa entre Moscú y Caracas, así como acuerdos de cooperación entre Rosneft y Pdvsa para explotación de crudo en las plataformas continentales en Venezuela. La Empresa mixta ruso-venezolana Petrovictoria produjo 120 mbd crudo para el 2016.

Las relaciones entre Rusia y Venezuela se diversificaron desde un acuerdo para la construcción de 30 mil viviendas, exportación de flores y cacao a Moscú, creación de un banco binacional, hasta colaboración en la producción de películas que quedaron en el blanco y negro de la tinta y el papel.

En varios encuentros con Vladimir Putin, Maduro manifestó que seguiría el rumbo marcado por Chávez en tan importante alianza, con énfasis en la compra de armamento y helicópteros militares e inversión petrolera.

Sin embargo nada más se supo del acuerdo para construir una central nuclear para la fabricación de bombas atómicas aprovechando la tecnología nuclear rusa.

Sin embargo en varias oportunidades el presidente Chávez se retractó y manifestó que se trataba de la cooperación conjunta de energía nuclear con fines pacíficos. El chavismo logró llamar la atención de los Estados Unidos en torno a este tema cuando manifestó que vigilaría muy de cerca el acuerdo nuclear entre Venezuela y Rusia que quedó en una utopía socialista, al igual que la fabricación de fusiles Kaláshnikov Ak101 hasta el 105, adaptados a cartuchos de diversos calibre según los estándares de Rusia y la OTAN.

Sin embargo tras la firma del acuerdo con Rosoboronexport e Izhmash, una de la principales fábricas de armas de Rusia, se lograron entregar cerca de 100.000 rifles Kaláshnikov AK-103 al gobierno de Chávez por valor de 5 mil millones de dólares y otros 2 mil 200 millones de dólares en armamento pesado, convirtiendo a Venezuela en el principal cliente latinoamericano de la industria militar rusa, lo que siempre preocupó a países como Colombia y EEUU.

@damasojimenez

SIN COMENTARIOS

Dejar una respuesta