sábado, mayo 28, 2022
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Dámaso Jiménez: ¿Corrupción o intereses?

El venezolano es un ciudadano pacífico pero no es tonto. La corrupción y no la mala vida fue lo que desató el fin de la era bipartidista.

Ahora esa misma corrupción que en palabras del desaparecido líder Hugo Chávez fue «el leitmotiv y enemigo a vencer» en la génesis de este accidentado proceso, luce enquistado ferozmente en una revolución sin identidad ni liderazgo, incapaz de asumir el apocalipsis que lo acosa y ver el incendio desatado desde sus propias entrañas.

No es posible que toda la responsabilidad de los 647 millones de dólares de los alimentos descompuestos de Pdval hayan recaído solamente en Ronald Flores y Vilyeska Betancourt, quienes fungieron como gerente general y directora ejecutiva de Pdval durante el año 2009. Nadie más respondió por esa marabunta de plata.

La fiscal general Luisa Ortega Díaz cuida las formas como para que nadie se tome en serio la seguidillas de escándalos desmoralizantes que ya comienzan a aturdir a una nación paralizada en estado de shock, y va explicando frente a las cámaras, con la serenidad aterradora de una profesora de matemática en finales, que aquí no está pasando nada y que el gobierno de Maduro, que es lo mismo que el Ministerio Público, está haciendo seguimiento a los ascensoristas de los edificios públicos, porteros y funcionarios de labores menores, involucrados en el manejo de las mil millonarias sumas que están desfalcando el país.

A solicitud del Ministerio Público quedaron privados de libertad siete de los presuntos involucrados en caso del desfalco del Fondo Chino, pero no se dan nombres ni referencias del tipo de maleantes con poder y acceso para desviar 84 millones de dólares a las cuentas en Suiza y otros paraísos fiscales de algún pez muy gordo con semblante patriótico.

Solo a través de su Twitter @lortegadiaz, la Fiscal indica a lo venezolano que hizo una excepción en el caso de «María de los Ángeles» por encontrarse embarazada. ¿Quién es esta María de los Ángeles y por qué la Fiscal exime el nombre del resto de los involucrados en el caso de los 84 millones de dólares del Fondo Chino? ¿Para quién es este mensaje? ¿Y quién dijo que no son más de 84 millones? ¿Es un ataque a la corrupción o una guerra de intereses entre bandas que se tragan el país en pedazos gruesos? ¿Corrupción o intereses?

Estas podrían ser las preguntas del insufrible pajarito que tanto inquietan la cabeza del presidente Maduro cuando alerta que la corrupción se está «tragando la patria», porque no cabe duda que desde el lugar en que se encuentra es más fácil operar para hacerle frente a los verdaderos peces gordos que tanto daño vienen haciendo, no solo a la nación sino a lo que queda de su amada revolución, pero todo parece indicar que el asunto es más complicado que el efecto dominó con el que el nuevo presidente de Indepabis, Eduardo Samán, pretende llegar a los peces gordos del estanque en descomposición.

El peor epíteto que puede recibir un chavista que se rasgue sus vestiduras revolucionarias es que lo llamen escuálido u opositor y es lo que hace Nicolás cuando intenta desviar el tema moral y descargarse al mismo tiempo contra el «festín de pillos, ladrones y vendepatrias» en que ha devenido tanta pudrición revolucionaria en los altos cargos del Estado o en las gobernaciones y alcaldías.

Ahora que el agua le está llegando al cuello, Maduro sabe que hasta que no sean imputados, procesados y encarcelados los peces gordos que encabezan la corrupción en este país, su grito de guerra contra estas mafias no tendrá ninguna credibilidad o efecto a su favor, porque el amiguismo y la indolencia seguirán carcomiendo todo el patrimonio de los venezolanos y haciendo metástasis en los dineros públicos.

La organización Transparencia Internacional ha llegado más lejos, dando a conocer los resultados del último estudio del barómetro global de la corrupción que indica que el 65 por ciento de los venezolanos encuestados cree que la corrupción se incrementó en el país durante los últimos dos años y que el 73 % de los venezolanos está dispuesto a denunciar hechos de corrupción.

Igualmente el 88% de los venezolanos entrevistados están dispuestos a contribuir en la lucha contra la corrupción. Venezuela es percibida según este informe como uno de los países más corruptos de América Latina en el ranking de percepción de la corrupción.

La mayoría asevera que lo haría ante líneas de atención de los organismos del Estado (43%), en los medios de comunicación (26%) y directamente en la institución (23%).

El 23% restante que no reportaría un hecho de corrupción alega temor por las consecuencias que esto podría acarrear, es decir la minoría. La gente está perdiendo el miedo y está decidida a cambiar la forma como se hacen las cosas en este país. Solo falta la verdadera voluntad política y un valor similar por parte de las autoridades decididas a dar la batalla.

www.biendateao.com

losreportesdelacobranegra.blogspot.com

@damasojimenez

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