Dámaso Jiménez: Estación castrocomunismo

Dámaso Jiménez: Estación castrocomunismo

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Maduro debe ganar el 14 de abril fácilmente a fuerza de todo un aparato de Estado acostumbrado a zarandear el país a su antojo y en marcial seguimiento a un arduo plan diseñado por el castrocomunismo para apoderarse definitivamente de Venezuela, este pobre país petrolero al que tanto daño le han hecho propios y extraños, por ostentar un poquito de riqueza.

Es quizás la última parada del autobús en el plan ideado por Fidel Castro para apoderarse de la extensa riqueza venezolana, apelando a la necesidad innata de un vasto sector muy pobre abandonado históricamente por sus gobernantes.

Viéndolo desde ahora todo resulta casi redondito, luego de la implementación del Foro de Sao Paulo en los años 90 para conseguir resonancia desde Suramérica en todo el planeta y a la salida en diciembre de 1994 del comandante Hugo Chávez de la cárcel de Yare, por el golpe de Estado que intentó en 1992.

Desde entonces ya Fidel lo trataba con honores de jefe de Estado ganando su confianza como líder y amigo, en una relación que le permitió colocar -luego de su triunfo en 1998 y posterior al golpe del 11 de abril-, fichas en cargos relevantes del gobierno, acceder y apoderarse de los datos y cuentas privados de la seguridad de un país y de los venezolanos, sembrar agentes del G2 en cada rincón del territorio nacional a través del mejor proyecto social que haya existido hasta entonces en Venezuela, y colocar en la palestra política un proyecto ya rechazado por la inmensa mayoría de los venezolanos, pero al que le han dado la vuelta con algunas iniciativas populistas y compras de conciencia, a cambio de trabajo, tráfico de influencias o acceso a negocios corruptos.

Se trata de un régimen que se mantiene en el poder, no porque se trate de una mayoría ni por que exista un binomio epopéyico entre el pueblo con las fuerzas armadas, sino porque han sabido manejar como nadie una guerra psicológica con recónditas diferencias que ha logrado dividirnos como nunca antes.

En los últimos meses llevaron al propio Presidente a buscar una reelección a pesar de su delicado estado de salud, porque son capaces de cualquier cosa por preservarse en el poder, así como lo han hecho en Cuba en los últimos 50 años.

La economía poco les importa porque ya ha sido destruida con la entrega preferencial del crudo a la isla del mar de la felicidad, compra de millones de dólares en deudas, suministro gratis a los aliados del ALBA y dudosos contratos con empresas extranjeras, para mantener un sistema político fracasado y demostrado hasta la saciedad. Por lo pronto van dos devaluaciones en mes y medio y se esperan nuevas medidas.

La persecución a quien piense distinto se convierte en un tema cotidiano, después vendrán los desaparecidos y los exiliados.

Por ahora se aprovechan no solo del dolor sino del arraigo y devoción que siente una gran parte del país por su máximo líder, Hugo Chávez, a quien respetamos hondamente por su significado en millones de venezolanos, pero cuya figura creemos que es utilizada de manera infame como una deidad de culto, para llevar al país a un punto definitivo de no-retorno y control pleno del castrocomunismo en Venezuela, a través de un funcionario que solo acata órdenes y nunca ha demostrado un planteamiento real que les brinde una salida a millones de venezolanos inoculados y sometidos con el odio entre hermanos, pero con inmensos y profundos problemas, que sinceramente nunca han sido resueltos en nuestros 200 años de historia republicana, pero que debería ser el norte a seguir a partir de este 14 de abril cuando vayamos a votar.

A lo mejor la gran sorpresa es la recuperación de nuestra libertad en democracia.

www.biendateao.com

@damasojimenez

publicado en El Universal el 2 de abril 2013

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